Artículo: “La hazaña de desviar el río Cauca”

Se trata de la primera gran obra del megaproyecto hidroeléctrico Hidroituango. Después del desvío se comenzará a construir la presa que embalsará 75 kilómetros del río.

Por: Wálter Arias Hidalgo

Tomado de: elespectador.com

Febrero 15 de 2014.

El reto más grande de la ingeniería de proyectos hidráulicos de Colombia está a punto de comenzar. Sucederá la próxima semana en un cañón inhóspito, al pie de una montaña gris y escarpada. Adentro, sin embargo, la vida rebosa. Entre túneles inmensos, decenas de operarios y máquinas avanzan en los ajustes para realizar la hazaña: desviar el río Cauca para empezar la construcción de la presa de Hidroituango. (Ver video del avance de este megaproyecto)

Ese inmenso afluente, que en ese punto —límite entre los municipios de Ituango y Briceño (norte de Antioquia)— tiene una profundidad de unos nueve metros y una corriente en verano de 800 metros cúbicos por segundo, será obligado a correr por dos túneles de un kilómetro de longitud y de 14 metros de alto. En el país no ha habido algo comparable, ni siquiera el desvío del río Magdalena para la construcción de las hidroeléctricas El Quimbo y Betania (Huila), aseguran voceros de Hidroituango.

Con esto se logrará despejar 600 metros del lecho del río. Este tramo será secado y allí se construirán tres muros: uno de 30 metros de altura para dirigir el río por los túneles de desviación; otro de 55 de alto para proteger la construcción y la barrera principal: un dique de 225 metros de altura que embalsará 2.720 millones de metros cúbicos en un trayecto de 75 kilómetros, desde el municipio de Ituango hasta Santa Fe de Antioquia. En total, son 3.800 hectáreas inundadas.

En noviembre de 2018, cuando sea finalizada la presa, los túneles, que costaron $142 mil millones, serán sellados para siempre. El proyecto, entonces, comenzará a entregarle al país el 17% de su total de energía y regalías a 162 municipios. Por ahora, cuando se ha avanzado en un 20% del total de la obra, se han dado dos de los pasos más importantes: tener todo listo para desviar el río y haber perforado la montaña a tal punto que es posible comenzar a instalar las ocho turbinas que generarán 2.400 megavatios (MW). EPM en toda su historia, desde el año 56, ha generado 3.000 MW.

Algunos de estos datos los cuenta Luis Javier Vélez, vicepresidente de Hidroituango, mientras desciende en un vehículo por una vía recién pavimentada hacia el sitio donde será desviado el río. Vélez, acompañado de un grupo de periodistas, dice que el proyecto construyó, recuperó y pavimentó cerca de 175 kilómetros de vías por un valor de $550 millones, de un total de $1’097 millones para este tipo de obras. Además cuenta con orgullo que ahora el viaje a municipios como Ituango, desde Medellín, puede tardar cinco horas. Antes se necesitaba el triple de ese tiempo.

En el trayecto se observan campamentos modernos con apariencia de hoteles blancos. En la actualidad hay 1.119 habitaciones para albergar a cerca de 6.000 personas. Cuentan con piscina, aire acondicionado, cancha sintética, restaurantes… “Una vez vinieron mis hijos y dijeron: ‘papá, con todo esto, usted para qué casa’”, dice sonriente Iván Darío Sierra, director de proyectos de desarrollo de Hidroituango. “Pero imagínese acá después de un mes, lejos de la familia, por eso es necesario tener a la gente en condiciones dignas”.

Ante la necesidad de sostener a una población que se asemeja a un municipio pequeño, voceros de EPM dicen que el proyecto ha jalonado la economía de la zona porque les compran productos, por ejemplo, a habitantes del corregimiento El Aro, en Ituango, recordado por la masacre del 25 de octubre de 1997, cuando 17 campesinos fueron asesinados. En total, EPM dice que hasta noviembre de 2013 se habían invertido más de $18 mil millones en la adquisición de bienes y servicios en la región.

Las bondades del proyecto, expresadas por los voceros de EPM, han contrastado con las dificultades que ha habido en los últimos años y meses, como el acoso de grupos armados ilegales. En esta zona, incluyendo al bajo Cauca y el nordeste, se concentra gran parte de las cerca de 4.000 hectáreas con cultivos ilícitos del departamento, según el Plan de Desarrollo de Antioquia.

Algunos pobladores también han evidenciado su inconformidad. Pese a que los documentos del proyecto observan que se cumplió a cabalidad con la Ley 56 de 1981, que dicta las disposiciones para los territorios donde se desarrollan obras de generación eléctrica, algunos residentes han protestado. No han estado de acuerdo, entre otras cosas, con el censo de personas afectadas de manera directa e indirecta.

En marzo de 2013, en las playas del río Cauca, muy cerca del lugar donde será desviado hubo enfrentamientos entre pobladores y la Fuerza Pública. El Movimiento Ríos Vivos Antioquia explicó que el inconformismo de algunos pobladores se debía, entre otras razones, al daño de cultivos, viviendas y caminos tradicionales, a la falta de participación efectiva en la obra y al impedimento para laborar en las zonas ribereñas.

Esto provocó que el 10 de marzo de ese mes, unas 300 personas salieran del lugar y caminaran 170 kilómetros hasta Medellín. Diez días después se albergaron en un coliseo de la Universidad de Antioquia y allí permanecieron hasta el 25 de octubre de 2014. Aunque durante este tiempo hubo unas 30 reuniones con voceros del proyecto, al partir dijeron que no hubo respuestas concretas a sus peticiones y que retornaban en busca de trabajo para el sostenimiento y manutención de sus familias.

Ahora, mientras continúa su recorrido hacia el río Cauca, Luis Javier Vélez destaca la inversión social del proyecto. Señala el casco urbano de San Andrés de Cuerquia, un pequeño poblado enclavado en el cañón de la cordillera Central, y señala una urbanización que según él ha sido jalonada por el proyecto. Más adelante dirá que el proyecto construyó el acueducto del corregimiento Las Playas de Toledo.

Vélez destaca la inversión de US$260 millones en obras de desarrollo social y la adición de US$100 millones más por parte de la Gobernación para que las comunidades de las 12 localidades impactadas directamente por el proyecto las inviertan en proyectos por medio del mecanismo de participación conocido como presupuesto participativo.

En total, EPM dice que el proyecto ha contribuido a mejorar el acueducto y el alcantarillado en ocho municipios, que pretende llevar gas a gran parte de siete municipios, apoyar proyectos productivos y que hay 182 familias en proceso de restitución de condiciones de vida y 1.402 mineros en restitución de actividad económica.

Ese proyecto se remonta a finales de la década del 50, cuando José Tejada Sáenz, quien dictaba la materia centrales eléctricas en la Universidad Nacional —así está consignado en el libro Secretos de un líder—, visualizó por primera vez la zona. “Tejada Sáenz fue el primero que identificó los sitios en los que podían levantarse nueve represas”, dice el libro. Los estudios que se realizaron después arrojaron que esta era la zona más rica para el sector eléctrico y que ofrecía condiciones ideales por los bajos costos.

En 1974, ISA (Interconexión Eléctrica S. A.) realizó la primera evaluación del potencial eléctrico del Cauca Medio. Después de éste, se realizaron otros seis estudios que analizaron la factibilidad, las restricciones ambientales, la información socioeconómica y predial.

En 1998 fue constituida la sociedad Hidroituango para construir y comercializar la energía de la central hidroeléctrica Ituango. Y abrió un proceso público internacional para convocar inversionistas que desarrollaran el proyecto. Pese al interés de importantes multinacionales de construir y operar la central hidroeléctrica durante unos 50 años, que es la vida útil de la obra, en junio de 2010 la junta directiva suspendió la subasta para analizar con EPM otras alternativas de negocio.

Entre julio y octubre de 2010 se firmaron acuerdos entre Hidroituango, EPM y el Instituto para el Desarrollo de Antioquia (IDEA), hasta que la asamblea general de accionistas aprobó la escisión de Hidroituango y la creación de EPM Ituango. El 28 de agosto de 2012 la empresa antioqueña le adjudicó el contrato de las principales obras civiles del proyecto hidroeléctrico al consorcio El Consorcio CCC Ituango, el mismo que construyó Porce III, conformado por Camargo Correa (Brasil), Conconcreto y Coninsa Ramón H. (Colombia).

Hasta el momento se han invertido US$700 millones de los US$5.508 en total. Pese a que aún falta el 80%, ya se habla de que esta central hidroeléctrica podría convertir a esta alejada zona del departamento, golpeada históricamente por violencia y la pobreza —Ituango está entre los 18 municipios de Antioquia, de los 125, con más necesidades básicas insatisfechas—, en un polo turístico, así como lo han hecho las represas del oriente antioqueño.

La geografía del caño del Cauca, sin embargo, no tendría nada de parecido al área inundada del Embalse Peñol-Guatapé por la topografía montañosa y aparentemente desértica. Pese a esto, en la vía que conduce de San Andrés de Cuerquia al lugar donde se construirá la presa, ya se observa el comienzo de desarrollos turísticos, justo en sitios donde se vería en primero plano la cresta de la presa —420 metros de alto y 600 de ancho—. “La gente ya se está preparando”, dice una persona que viaja junto a Luis Javier Vélez.

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